Yo sé que el viento muchas veces sopló tu nombre, que quizás años antes comí una flor con sabor a tus besos, pero eso ya no está. Ambxs dos revivimos nuestra alegría perdida, y sin querer ya no valía la pena volver a la tristeza. Pero eso acabó, sin ser culpables de ello hubo catástrofes, y sin querer ya no valía la pena volver a empezar. Tal vez si los planetas se alinearan nuevamente, volveríamos a estar juntxs, y para ello no pasarán veinte años, bien lo sabes. Aunque el viento no sople tu nombre, tu bien sabes que siempre podré estar contigo, no como lo esperamos alguna vez, pero sabes que eres lo que fuiste, y por eso quiero que seas feliz, y sin ser culpables de nada, tal vez somos culpables de todo. No me esperes, las esperas no sirven como parte de la vida, la vida espera ser vivida no vivida para esperar.