De un color muy peculiar, color amaranto, el escrito no encontraba lugar. Lápiz sin papel, lápiz sin papel... ¿Qué iba yo a saber? El mundo sin papel, sin hojas, sin ni una mísera esquina de diario. El mundo desgastado y desesperado. El planeta ardiendo en llamas, tod@s aparentando ser felices, pero ni un par de servilletas donde escribir. En este sitio del Universo sobraban lápices de infinitos colores. Sobraban, pero no había dónde gastarlos. Sobrepoblación de lápices, y nadie se preocupó del papel. Nadie que no fuese de es@s poderos@s. Ell@s ocultaron el papel, muy bien saben lo que hace un consciente con aquel y un lápiz.