Despertar en medio de estructuras inmensas que entorpecen la luz del sol, de la luna, de las estrellas y de las nubes, no es nada extraño. Evolucionando, esta ciudad se encontró plagada de seres que parecen hormigas, veloces y disgustadas, lamentando vivir. Sin el brillo del sol, sin el cielo, han estado sumergidas bajo tierra con terror a salir a la luz, una luz que prometía naturaleza y vida, pero eso se ha gastado con el tiempo: Naturaleza y vida no son más que historia frente a tanta producción desnaturalizada. Parecen hormigas que les cuesta hasta respirar, y de pronto se aburren de hacer el esfuerzo, y fallecen. Entre tanta gente inconciente y robotizada, las hormigas reales son envidiables. Y de las hormigas robotizadas en tamaño agigantado, creo que su cuerpo es una máquina de hacer, nada más que eso. Díganme que esta ciudad no se ha convertido en mierda. Yo pues, creo que sí. Motores de autos de seres robotizados, televisores con noticiarios a todo volúmen, ... Díganme que, ac...