Hacen falta a veces quienes se rían de las estupideces, como cuando lanzas una moneda como aporte para algún músico y rebota unos metros más allá. ¿Fueron seres reales, o habitan otros sueños más reales que este?
Hacerse invisible, lo más invisible posible. Ese siempre es mi plan, un cobarde plan a veces, pero otros de coraje. No me gusta molestar, tampoco que lo hagan. Somos únicos e irrepetibles, algo que a veces pesa cuando en teoría debes encajar en algún grupo. Somos seres sociables, en teoría. Entonces ¿Soy humano, o qué? Tal vez no, y está bien.
Los vi, los vi a todos, los vi a todas. ¿Qué hacen por acá? A ti te vi, en la habitación, mallas tridimensionales, eras uno, eras muchos, una voz, muchas voces, eras tú, eras yo. Lo eres con todos, tal vez yo también.
Hoy soy yo. Hoy no soy quien fui ayer, porque ayer no era yo, ayer fui un reflejo de lo que pensaron que soy. Hoy no hablo igual, hoy hablo como yo, hoy me siento a mí y agradezco el proceso. Hoy soy yo, mañana también.
Cuando entré, su alma me odió. No he dado motivos, pero ella, su alma, sabía que podría yo ser más de lo que soy. Eso arruinó parte de su alma, de su ego, de lo que es contigo, de lo que conmigo no. Entonces cuál es el problema, si estamos a años luz.
Llegó, se preocupó, los espantó, nos salvó. Luego de esos intensos segundos, y de hacernos bolita, nos calmó. Llegó de la nada y del todo, para luego decirnos palabras bonitas. Decía que debíamos cuidarnos. Nos dijo que somos la esencia, que somos Dios, que nos queramos, que seamos felices y nos bendijo. Eso recuerdo, fue como una especie de permiso divino para todo aquello.