Recuerdos
A veces tengo recuerdos, a veces no. Recuerdos que no son míos, alguien me los prestó. Vagos y sin sentido, sin sentido, sin sentido. Se subestiman y cobran vida, por las mañanas o tardes frías. De los míos temo más que de otros que he conocido. Porque son míos, y sin sentido, y son los míos y son los míos. Que cobran sentido cuando no lo espero, cuando olvido los que son míos. Y cuando veo que son míos esos recuerdos en torbellino, se nubla la vista, se calma la mente, se acepta el recuerdo y se abraza el frío. Somos más frágiles a veces para ser más fuertes, entendiendo que esa balanza es un mal recuerdo tal vez.