Como empezar un nuevo cuento con nuevas historias entrelazadas. Como dije alguna vez: historia de la historia enferma. No jugaré con esas palabras ahora, pero se enfermó mi historia. Paro cardíaco. El corazón que le inventé, el nudo que le anudé, el aliento que le brindé, el murmullo que le hice hacer, los ojos que le dibujé. Todo eso se desvaneció, ya no hay historia enferma, ahora hay historia muerta. Pero bueno, al mismo momento nace otra historia, una nueva historia, un nuevo latido, un nuevo sentido, un nuevo suspiro, un nuevo alivio. Llegar hasta arriba, bajar, nuevamente subir, y luego bajar. Eso quisiera yo. Manejar lo que yo quiero y no quiero hacer. Ahora me gustaría volar con las alas que no tengo, esas alas que nunca tendré, pero con ellas volaré. Hacia el infinito, hacia donde me dirijan, da igual, yo sólo volaré. Esperaré lo que venga recordando aquel día, al subir, donde no se encontraba nadie más que yo y mi sombra. Silencio mortal, llamada fugaz, suspiro infinito,...