Cincuenta y siete / 57
Corrí. Tropecé. Enloquecí. Sirenas rodeaban a un hombre extraño, y a la mujer de más lejos la chocaron. Reaccioné. Desperté. Estaba en la banca sentada, sintiendo la brisa de la madrugada y recordando los segundos anteriores, los amores, desamores, verdades, mentiras y frases omitidas. El verbo hablar no lo recordé, silencio absoluto. Pájaros de la noche, ladridos de perro. Miré al cielo sin querer observar el foco de alumbrado, sólo observé del cielo ese color intenso. En un cuadrado de cielo, donde chocaba con paredes y cables, observé las estrellas. Cada vez eran más estrellas, pero en ese pequeño espacio mi vista logró ver tantas y cada vez más, hasta que me cansé de contar. Tantas veces lo hice que ya era algo natural en mí. No sé, aquella noche llegué un poco más que antes, esta vez alcancé hasta la #57.
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