¡Oh!

El anciano entró a la tienda pidiendo una prenda de ropa para una adolescente. Decía que era su amiga, y que era más o menos del porte de quién lo atendió. El anciano decía que se sabía que la mujercita tenía 15 años, pero el creía que tenía más. Quien lo atendió creyó al principio que era para alguna nieta, y luego el contaba que ella ocupaba uniforme cortito y estaba en las esquinas de los parques, que siempre le pedía que le comprara algo. Eso no fue raro hasta que se le ofreció polerones, y dijo "¿Y no tienes algo más exitante, como ropa interior?" No, ahí no vendían eso, pero habían petitos y esas cosas, más miedo daba el que dijera "Es igual que tú".


Dijo que volvería... Que miedo, la vendedora soy yo.

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