Como bestias salvajes

Acechando con mil mosquitos a su lado, esperando el momento en que su instinto comience a notarse. El viento sopla, el viento avanza, el viento corre. El viento aleja a los mosquitos, mas aquel ser ni se inmuta. Frente a él, alguien más acechaba para atacar a la misma presa. Alguien más, parecido a él.
Estuvieron minutos frente a frente sin notarlo, y quizás antes también se habrían cruzado las miradas sin ponerle más atención. Luego comenzaron a atacar. Pero la presa escapó, herida y moribunda, pero escapó. Y lo importante pasó cuando descubrieron que eran de los mismos y reconocieron sus miradas entre los miles de animales más. Y reconocieron ambxs dos que no había un frente para atacar a la presa, sino que esa presa se ataca por todas partes, y en eso estaban juntxs, muy juntxs.
Comentarios