Carta indirectamente directa


Entre mis escritos sé que hay alguno para tí, no esperes que lo recuerde, pero sé que está por aquí. Entre las hojas sueltas del libro, tal vez, o por debajo de las almohadas abandonadas. Un escrito que decía mucho, y a la vez nada... Como ahora. Por qué jugamos un juego innecesariamente absurdo como para venir a protestar ahora. El tiempo está, ya pasó, ya se fué; y mientras tanto me olvidaste, te olvidé. Y con aquello, según tú - tal vez -, según ellos, me equivoqué. ¿Equivocarse por qué? Prejuicios, nadie entendería. Y quien pretenda entenderlo, no estará al tanto de la realidad, una realidad pseudo-absoluta, completa, y pura. Si bien ya pasó, tenía que decirlo... Eres más de lo que eres ahora, y aquello no sería tan terrible. Pero hay un pensamiento absurdo, medio burdo, irreal, omitible, desechable y cambiable. Dale, dí que ; sólo demos un paseo y nada más.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Encontrarse

Lo más terrible