Confesión.-
Tengo que confesarte que lloré. Mala idea es retroceder en el tiempo y encontrar detalles importantes. Tengo que confesarte que me equivoqué. Me equivoqué al mirarte y dejarte pasar. Me equivoqué al ser impaciente. Tengo que confesarte que, como sea, ya me equivoqué. Tengo que confesarte que esto siempre existió en mí, y lo dejé caer. Tengo que confesarte un montón de detalles importantes. Tengo que confesarte que no quiero equivocarme de nuevo. Que quiero lo que quiero porque realmente lo quiero. Tengo que confesarte que a tí te quiero, como así también debo confesarte que tal vez siempre fue así. Lloré porque me equivoqué, y tengo que confesarte también que lloré porque aún no es tarde. Tengo que confesarte que pensé que esto ya no existía en mí, así como también debo confesarte que me equivoqué con ello. Tengo que confesarte que lloré; lloré por tí, por mí, por todo. Pero al final: sonreí.
Comentarios