Sueños reales

En la madrugada, miles de personas acercándose a este espacio de agua, río o lago, o tal vez un río en calma, algo extraño para mí. Estaba oscuro, la gente se empujaba, todos querían un espacio en la nave o el bote, no sé qué esperaba, sólo sentía la necesidad de subir. Me preparé mentalmente para no tener miedo, como el que he tenido otras veces viendo ese mismo lugar de día, en otro sueño. Llegaron los pumas, la gente se alteró, las personas se fueron. Yo evité a los pumas, los miré, los quise y pasé corriendo entre ellos con mi hijo a espaldas. No recuerdo el momento en el que cruzamos este río, pero recuerdo el momento en que llegué a esa tierra que veía de lejos. Me encuentro con un cerro, de otros sueños, en los cuales he visto a mi amiga que ya no está hace tiempo en esta tierra física. Busco algo de comer, aparece mi madre, buscamos algo vegetariano, ¿por qué no? Me parece curioso. Hay personas bellas y lugares hermosos. Luego, me decido a dar los pasos firmes y pisar los adoquines reales de un lugar especial y muy real. Mi madre me observa de lejos, yo me arrodillo, abrazo a mi hijo, ¿llegamos? No tenía idea, mucha gente anda, como una gran ciudad. Miro hacia adelante, veo una gran especie de castillo, muy real. Empiezo a caminar, despierto.

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