Nada de algo

En tu cabeza yace un ramo de toronjil, en la mía, no hay más que un vacío inmenso de recuerdos infantiles. Infancia perdida, descentrada, desinteresada. Desinterés preciso para el amor.
Amor, amor... ¿Qué es hoy en día el amor? ...En tanto odio digo yo.
Me alejaré con el vientre cortado, inanimado por la esperanza desesperada de ser y no ser. Lágrimas cortantes, lágrimas de fuego y de sal, lágrimas de mar.
No me hagas beber de una copa cien mil doscientos treinta y cinco veces quebradas y pegada con precaución. ¿Qué es todo esto, si no es algo? Tal vez ahí conozca la nada. Nada que hoy existe quizás dónde.

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