A tu casa
La una menos cinco marcaba el reloj. Esperé, desde la entrada al colegio, ansiosa por ''correr'' a verte. Me preparé, sonó el timbre y corrí hasta el metro. Llegué a la micro transantiaguina luego de estar un buen rato en esos vagones tan manoseados y pisoteados. Me encontré con nadie, y nadie me saludó.
Feliz me senté con mi bolso y mi mochila, tal vez inconcientemente guardando mis ganas de fotografiar el recorrido. Con esas vueltas innecesarias, creo, que da esa 11, me topé - en una de las vueltas - con una paloma y un palomo al parecer, quienes estaban en lo alto de un poste seduciéndose, hasta que un@ de l@s dos se aburrió, y voló. Así de simple es su decisión con alas.
Luego fui pensando en tí... Se me hacía largo el viaje porque quería verte de inmediato. Una señora se sentó junto a mí, y su hijo - eso me parece - un asiento adelante.
El paisaje comenzó a cambiar, sobretodo con respecto a esas asquerosas cosas de edificio. Ya no estaban, y eso me alegraba - y me alegra - en verdad. Observé feliz a niñ@s jugando en las calles, ya que en otros lados aquello está en peligro de extinción, y en otros, simplemente extinto. Me alegran esos barrios en verdad, es que el mío ya ha perdido la magia antes existente, algo que realmente me entristece, y ya ni hay comunicación.
Luego dejé de pensar lo que estuve pensando, y como que desperté y escuché lo que conversaba la madre y su hijo:
- Mamá...¿Por qué están rotas esas cosas de género verde?
- Para que no se las roben...
Eso hablaban refiriéndose a esas mallas verdes que en una parte estaban puestas para separar algo que estaban reparando, o construyendo tal vez.
Luego se me fue más rápido el tiempo, y entre volantines y personas en bicicleta llegué a la esquina del ''Scooby - Doo - XL'' y me paré un poquito más allá del colegio, y toqué el timbre.
Me bajé. Crucé la calle con el personaje verde del semáforo ''bailando'', y luego crucé nuevamente.
Llegué a tu casa gritando tu nombre. Saliste, entré y te besé.
Feliz me senté con mi bolso y mi mochila, tal vez inconcientemente guardando mis ganas de fotografiar el recorrido. Con esas vueltas innecesarias, creo, que da esa 11, me topé - en una de las vueltas - con una paloma y un palomo al parecer, quienes estaban en lo alto de un poste seduciéndose, hasta que un@ de l@s dos se aburrió, y voló. Así de simple es su decisión con alas.
Luego fui pensando en tí... Se me hacía largo el viaje porque quería verte de inmediato. Una señora se sentó junto a mí, y su hijo - eso me parece - un asiento adelante.
El paisaje comenzó a cambiar, sobretodo con respecto a esas asquerosas cosas de edificio. Ya no estaban, y eso me alegraba - y me alegra - en verdad. Observé feliz a niñ@s jugando en las calles, ya que en otros lados aquello está en peligro de extinción, y en otros, simplemente extinto. Me alegran esos barrios en verdad, es que el mío ya ha perdido la magia antes existente, algo que realmente me entristece, y ya ni hay comunicación.
Luego dejé de pensar lo que estuve pensando, y como que desperté y escuché lo que conversaba la madre y su hijo:
- Mamá...¿Por qué están rotas esas cosas de género verde?
- Para que no se las roben...
Eso hablaban refiriéndose a esas mallas verdes que en una parte estaban puestas para separar algo que estaban reparando, o construyendo tal vez.
Luego se me fue más rápido el tiempo, y entre volantines y personas en bicicleta llegué a la esquina del ''Scooby - Doo - XL'' y me paré un poquito más allá del colegio, y toqué el timbre.
Me bajé. Crucé la calle con el personaje verde del semáforo ''bailando'', y luego crucé nuevamente.
Llegué a tu casa gritando tu nombre. Saliste, entré y te besé.
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