A ell@s, que lo vivieron en carne propia

Empezar una etapa distinta con fusiles, metralletas; disparos, balazos, demases y cosas como se llamen, no es sinónimo de felicidad. El ver como a tu padre se lo llevan unos milicos de mierda, el ver el llanto de familias enteras, el ver a tu madre llorar por tu padre, y esconderte a tí bajo un mantel, mientras escuchas gritos. Tú y tu hermano bajo la mesa. No es posible resistir - queriendo vivir - contra un fusil. Alejarte de tu hogar, por protección es una salida.
Por otro lado también se sufre. Se llevan a tu padre, luego - requisando su cédula de identidad - tiene que presentarse todos los infernales días, y anda a saber tú si lo matan al azar, sin querer. "Ene cape nane tu, saliste tú" - o como se dijese según la persona -, y un amigo fallece en un frío suelo inmortalizado con sangre y sudor. A tu madre la fortaleza no le hace falta. A sus much@s hij@s l@s cuida, y a sus pequeñ@s amig@s los protege de los milicos malditos en el jardín.
Tal vez no lo viví, tal vez no conozco todas las historias. Tal vez no sucedió ayer, pero no le sucedió a cualquiera. No se habla tanto del tema porque el rostro de horror no se lo quita nadie.
Por mis abuelos distintamente torturados escribo. Vivos están, pero nadie borrará su pasado aún no sellado tal vez.
Perrochet: Retuércete en tu "perra tumba" con cientos de molo' lanzadas para tu nombre.
Mierda de hombre: Retuércete en tu "pijama de madera", eterno, con las flores negras que no te dejarán descansar en paz.
Imbécil: Retuércete por las flores negras que emergen del seco pavimento, que somos Nosotr@s.
- Sé que al final sólo te convertiste en tierra.-

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