Agradezco

A veces me equivoco, veo lo que quiero ver para tranquilizar mi alma. Vi sus demonios, vi los míos. Pensé que tenía más que yo, y fue todo lo contrario. Peleo todos los días conmigo misma, con mis propios demonios, para poder avanzar con algo de calma. Nacieron de mi rabia y el odio contra muchas cosas, y aún siguen en mi compañía. Pero cuando lo veo no siento demonios, de ninguna especie. Nadie molesta, nada interviene. Sólo se produce un acto de conexión y sincronización. Y como siempre estoy atenta a las energías, no sé qué hacer, quedo en blanco y protegida como nunca. No sé cómo interpretar las cosas a esta altura de mi vida. No quiero equivocarme ni hacer que se equivoquen. Pero agradezco el respirar sin preocuparme de la toxicidad.

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