Bosque

Yo estaba en el bosque, con la capucha, había niebla. Me escapé de la casa, y quienes vivían conmigo me perseguían. Corrí sin importar nada, me acompañaba un perro. Corrí sin mirar atrás. Corrí sin preocuparme de bestias salvajes ni brujas en el camino. Corrí confiando en que cualquier dirección era la correcta sí estaba lejos de ahí. Corrí tanto que me cansé. Descansé entre árboles y pájaros nocturnos en la madrugada. De pronto vi unos ojos. Eran enormes, y se acercaban.  Cerré los ojos, entregada a morir, pero él me miró, y me llegó hasta el alma. Supo que estaba sola y que en realidad no quería herirlo. Luego de mirarlo, esos ojos  se alejaron, eran más alto de lo que alguna vez vi. Luego bajó y se acercó, sentí su pelaje, me acariciaba para acariciarse, e intentaba acurrucarse. Era el oso más grande que jamás haya visto, un pardo hermoso. Nunca antes me había sentido tan protegida, era irrelevante el tiempo en juego en ese momento, hubiese cambiado muchos momentos por tan sólo uno así. Nunca pudimos comunicarnos con palabras, pero podía leer su alma y sus ojos, y él sabía que también podía hacerlo conmigo. Llegaba la hora de la despedida, debía seguir mi camino o podría poner en riesgo a tan hermosa criatura. Lo único que pude pronunciar fue <<cuando puedas hablarme, en este o en cualquier tiempo y espacio, aunque sea en otra vida, por favor encuentra la manera de encontrarte conmigo, gracias por cuidarme, gracias por ser tú>>. Lo comprendió y se alejó, pero no sin antes acercar su nariz a la mía, no sin antes mirarme con la más grande ternura de un animal salvaje.

Comentarios

Unknown dijo…
Seras mi escritora favorita hasta el infinito

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